Cómo enfrentarse a los apegos materiales y personales
Hubo una vez un empresario avaro y ansioso. Este señor estaba en una situación económica de crisis bastante importante. No es que su empresa tuviera pérdidas, más bien que dejaba de ganar como antes y tenía que hacer frente a muchos pagos en los meses siguientes. Quiso pedirle ayuda a uno de los hombres más sabios que habitaban en su ciudad. No era un consultor de empresa, ni un coach, ni nada parecido. Era un maestro Zen y justo en el momento en el que fue a visitarle, el maestro comenzaba una clase de meditación.
Todos se sentaron en el suelo. Embriagado por la atmósfera de paz y relajación, el empresario se sentó para, no parecer descortés. En ese momento entra un anciano delgado, con la tez sonrojada y una gran melena blanca que le caía por sus hombros. Sus ojos azules y profundos transmitían la paz que emite un océano en calma con la caricia de una ligera brisa marina. En sus manos llevaba un pequeño cuenco tibetano de oro puro con incrustaciones de diamantes y una baqueta de cerezo con un mango de piel y filigranas grabadas en plata. El anciano comenzó a mover la baqueta por el borde del cuenco y la habitación comenzó a llenarse de sonidos profundos y armónicos. Con voz firme y segura el maestro les dijo a sus alumnos Read more →








