Cómo eliminar las corazas que nos inmovilizan

24 oct
24 octubre 2012

Nuestra coraza es como la del alcornoque.

Los seres humanos nos caracterizamos por ser muy diferentes los unos a los otros. Pero no tan lejos de ser diferentes tenemos muchas cosas en común. Todos nacemos del vientre de una mujer, nuestra madre. Y todos venimos a este mundo con las mismas armas de supervivencia. Sin embargo, aunque todos vengamos de una madre, el ambiente familiar será muy diferente, y aunque todos tengamos las mismas armas de supervivencia, cada uno las usará en base a su propia experiencia y capacidad.

Cuando somos pequeños desarrollamos actitudes y estrategias para obtener la atención y el cariño de nuestros padres, en especial de la madre. De los 0 a los 4 años buscamos a la madre como patrón de conducta, de los 5 a los 10 buscamos al padre como segundo patrón de conducta y a partir de esa edad empezamos con el patrón de la pertenencia al grupo y entonces nuestro referente serán los amigos.

 En cualquiera de esas edades elaboramos mecanismos de defensa para mantener el amor y la atención tanto de los progenitores como de los individuos del grupo. Estos mecanismos están compuestos de negaciones de nuestra propia personalidad y cada vez que creamos una nueva negación de nuestra personalidad “verdadera”, no la que enseñamos a los demás, nos creamos una coraza que nos protege de los daños emocionales.

Frases como “Los niños no lloran”, “Que viene el coco y te llevará”, “Si no haces esto papá se enfadará” son armas emocionales que dañan al niño y lo hacen vulnerable a esos miedos generados por y para crear más miedo y temor.

Cuando somos mayores y decidimos emprender cualquier proyecto, las peores armas emocionales son “No montes empresa, prepárate unas oposiciones y encuentra un trabajo seguro”, “No seas loco, te vas a arruinar”, “Eso no va a funcionar”, “Vas a fracasar”,  ”No te fíes de nadie”; seguimos disparando con las balas de lenguaje en su versión más dañina, los miedos y el verbo fácil.

El ser humano tiene como misión sobrevivir. Y en esa fase de supervivencia crea mecanismos de defensa ante esos miedos, irreales unos y reales otros, que producen corazas invisibles para defenderse de los ataques. Y son precisamente estas corazas las que nos hacen ser fríos, distantes e irreales con nosotros mismos y nuestro entorno. Nos pasa como al alcornoque del vídeo. El árbol queda protegido por la corteza (Corcho) y por mucho daño que le hagan, el interior del árbol queda intacto. Nuestras corazas son nuestra corteza invisible y es la que nos impide mostrarnos como realmente somos. Nos impiden ser naturales y lo que es peor, ser originales.

¿Qué podemos hacer para eliminar esas corazas?

Es bastante complicado ya que la gran mayoría de estas corazas son totalmente inconscientes y ni siquiera sabemos que las llevamos encima. Pero sí que podemos actuar para detectarlas y eliminarlas.

Autoconocimiento- Autoconciencia

Analizar nuestra vida como si fuese una película. Tendríamos que ser capaces de describir  nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra vida con vívidos detalles. Al pararnos y dejar de pensar en lo cotidiano y dejar a un lado los problemas, nuestra mente quedará disponible para comenzar el autoanálisis. Piensa en lo que te hace daño, lo que te hace sufrir, analiza tus miedos, tus temores, tus experiencias negativas pasadas. Analiza sobre todo la forma en la que te comportas en situaciones determinadas y actúas con desconfianza, temor, frialdad, exceso apego,etc.

Control emocional

Por control emocional no me refiero a reprimir las emociones, ni mucho menos. Me refiero a controlarlas y ajustarlas a cada patrón de comportamiento y situación específica. No podemos elegir nuestras emociones, pero sí que podemos controlarlas y ajustar nuestras reacciones. La gran mayoría de las corazas son emocionales, por lo tanto, si detectamos un exceso o carencia de alguna emoción podremos detectar una posible coraza y tratarla.

Expresar  tus sentimientos y emociones

¿Cuándo ha sido la última vez que le has dicho un te quiero a un amigo, a tu padre, a tu madre, a tu vecino? Poder expresar las emociones nos libera de la tensión de mantenerlas en nuestro interior y por lo tanto permite el desbloqueo de algunas corazas emocionales. Una sonrisa, un gracias, un por favor, son pequeños ejercicios que nos ayudarán a liberarnos poco a poco de esa coraza oxidada.

Actitudes defensivas

Normalmente cuando tenemos una actitud defensiva ante cualquier situación, es porque algo nos causa temor o peligro. Otras veces es porque la experiencia vivida nos ha marcado en algún momento determinado. Cada vez que tengamos una actitud defensiva observémosla como un espectador, analicemos nuestra forma de actuar. Solo observando, analizando llegaremos a comprender nuestros patrones de conducta.

Al final no somos tan distintos al árbol, a ese alcornoque que os presento en el vídeo. El árbol usa la corteza para protegerse, al igual que nosotros. La diferencia es que nuestra corteza, las corazas, son un gran peso que nos limita y nos obliga a ser quién realmente no somos.

Que las corazas nos sirvan para protegernos de las amenazas reales, pero que no nos aíslen de las cosas bellas que tiene la vida.

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2 replies
  1. Manuel @DomoElectra says:

    Lo tendré en cuenta para la próxima lectura. Grande Juande, Grande, sin armadura te muestras preparado para seguir dando pedales!!! Motivas!!!

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  1. Información Bitacoras.com…

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